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Otra cosa - Eduardo Casar

a Fernando Fernández


De pronto supe (no me pregunten cómo)
que en realidad estamos muertos.


La vida era otra cosa, era algo
mucho más poderoso.
La plenitud que sentimos
cuando sentimos plenitudes
es apenas un borde, un fragmentito,
una silueta que se quedó colgando
por razones extrañas.


La verdadera música, en la vida,
era más parecida al mar que a los sonidos,
tenía un sabor al que no acceden
ni la ebriedad alegre,
ni la velocidad en carretera.
Y hablo de música solamente
para dejar testimonio
de una vertiente pobre de la vida.
                                  Deberían recordar
cómo era la comida. Y cómo era enredarse
entre la piel ajena con hambre de mercurio,
el incendio que nacía desde arriba.
Habría que dedicarse a recordar,
todos muy concentrados .
Y dejar de tenerle miedo  a eso
que llaman muerte.


Si esto no es vida,
la muerte es otra cosa.

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