Tú sabes que la suma
del cuadrado de los catetos es igual
al cuadrado de la hipotenusa.
Te lo enseñaron en la escuela.
Pero ¿qué pasa si la suma no es igual
sino muy parecida?
Todo se tambalea.
¿Y qué pasa si el cuadrado no es cuadrado cuadrado
sino cuadrado irregular, con un borde mellado
como ventana de granero viejo?
Imagina un cateto. Según la fórmula
los catetos tiene su cuadrado,
se ve que lo comparten, por algo son gemelos.
La hipotenusa es esa
longilínea hermosura
que une las puntas del ángulo recto,
y las dos bien formales,
sostienen los catetos.
Pero ¿hay hipotenusa en un triángulo que tiene
sus tres lados iguales?
La hipotenusa ha sido engullida.
La escondieron en su íntimo cuadrado,
le cerraron la vida para siempre.
del cuadrado de los catetos es igual
al cuadrado de la hipotenusa.
Te lo enseñaron en la escuela.
Pero ¿qué pasa si la suma no es igual
sino muy parecida?
Todo se tambalea.
¿Y qué pasa si el cuadrado no es cuadrado cuadrado
sino cuadrado irregular, con un borde mellado
como ventana de granero viejo?
Imagina un cateto. Según la fórmula
los catetos tiene su cuadrado,
se ve que lo comparten, por algo son gemelos.
La hipotenusa es esa
longilínea hermosura
que une las puntas del ángulo recto,
y las dos bien formales,
sostienen los catetos.
Pero ¿hay hipotenusa en un triángulo que tiene
sus tres lados iguales?
La hipotenusa ha sido engullida.
La escondieron en su íntimo cuadrado,
le cerraron la vida para siempre.
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