Nada queda de nada. Nada somos. Al sol y al aire libre, un poco, nos atrasamos Por lo irrespirable de la tiniebla que pesa sobre nosotros, Por lo húmedo de esta tierra impuesta. Cádaveres aplazados que procrean. Leyes decretadas, estatuas vistas, odas ya escritas – Todo tiene su color. Si nosotros, carne Al que un íntimo sol brinda sangre, tendremos Un ocaso, ¿por qué no ellas? Somos cuentos contando cuentos, nada.