Te digo adiós después de tantos años invertidos. Te digo adiós mientras mis entrañas comienzan a devorar este deseo incontrolables de buscarte y mantenerte dentro de mí. Te digo adiós y tú ni en cuenta, ni los has sentido, ni me has visto. Te digo adiós mientras enmudece mi alma (espero no por mucho tiempo). Te digo adiós y tú duermes plácidamente en compañía de la luna, en la profundidad del cielo. Te digo adiós y sólo gasto mi último aliento de amor por una mirada que nunca llegará. ©Sara Seg., 2011