l ¿Qué es lo vivido, en qué poro ha quedado en qué ráfaga? Puente a la oscuridad o la pendiente veloz de una sonrisa que se apaga, pero también calor en medio de la sombra, acomodo de criaturas que buscan suavemente su modo de dormir mientras una ventana se va cerrando hacia el oriente y la luz de la tarde se unta silenciosa. Todo está bien: no mintieron los rostros de las cosas, sólo sabían brillar en su secreta forma de caer, sólo sabían decir: es así, es así, mientras acrecentaban su caída, se hacían ovillo, y en su acomodo hablaban en voz baja de lo que hubieran querido ser. Bajo la forma gris de las cenizas cuántos tonos de rojo, cuántas lenguas se quieren desatar para arder; cuántas columnas de aire que gozaron de peso y consistencia en su día, sostienen el papel de seda para envolver fantasmas, que aún tosen suavemente para no desaparecer.