Ir al contenido principal

Entradas

Cien años - Rubén Fuentes

¡¡Impresionante esta hermosa canción interpretada por una tuna!! La canción es de la autoría de Rubén Fuentes, compositor mexicano. Pasaste a mi lado, con gran indiferencia  tus ojos ni siquiera, voltearon hacia mi . Te vi sin que me vieras, te hablé sin que me oyeras. Y toda mi amargura, se ahogó dentro de mi.  Me duele, hasta la vida,  saber, que me olvidaste  pensar, que ni desprecios  merezca yo de ti. Y sin embargo sigues, unida a mi existencia  y si vivo cien años, cien años pienso en ti.  Pasaste a mi lado, con gran indiferencia  tus ojos ni siquiera, voltearon hacia mi . Te vi sin que me vieras, te hablé sin que me oyeras. Y toda mi amargura, se ahogó dentro de mi.  Me duele, hasta la vida,  saber, que me olvidaste  pensar, que ni desprecios  merezca yo de ti. Y sin embargo sigues, unida a mi existencia  y si vivo cien años, cien años pienso en ...

Historia de pescadores - Héctor Carreto

"Un rugido sacudió las aguas. Luego, por una puerta que se abrió entre las nubes tenebrosas, cayó una cegadora columna de plata". Y he aquí el milagro: "Cuando esa espada flamígera penetró en el mar y se mezcló con él, se formó, bajo nuestro bote, un rostro muy bellos, con unos grandes ojos fijos que, desde las profundidades nos vigilaban".

Metamorfosis - Héctor Carreto

Ahora la señora se coloca                          un guante. Pero no:              es un anillo un señor que la besa se convierte en sapo y la señora corre. Pero no:          da un salto es una rana y el sapo es un príncipe que ahora se acomoda  un guante          que ya no es.

Romance de la muerte y la doncella - Héctor Carreto

A la fiesta de esa noche por ser persona non grata la Muerte no fue invitada. Sin ser vista por nadie hizo ese baile su danza por gustarle a una doncella. Era una niña muy bella, la menor de las hermanas. Iba vestida de blanco: ramo breve de gardenias. Iluminaba la estancia con las luces encendidas. Tendió la Parca una trampa: Disfrazada de muchacho le pidió bailar con ella. Como era un mozo muy flaco la mocita no quería. Pero era un galán tan férreo que la tomó entre sus brazos. Ella sintió escalofríos al ver un rostro tan blanco. "Quiero casarme contigo." dijo al oído a la infanta. Pelando tamaños ojos esto contestó a la muerte: "Aún no cumplo los doce y qué dirá mi familia. Aún no calzo tacones y amamanto a mis muñecos, no tengo leche en mis pechos para que beban tus hijos". "No importa", dijo el mozuelo, "esta noche me acompañas con los párpados cerrados, que to me caso con todas." Y a la mitad de la fiesta ...