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¿Qué me da, que me azoto? - César Vallejo

¿Qué me da, que me azoto con la línea y creo que me sigue, al trote, el punto? ¿Qué me da, que me he puesto en los hombros un huevo en vez de un manto? ¿Qué me ha dado, que vivo? ¿Qué me ha dado, que muero? ¿Qué me da, que tengo ojos? ¿Qué me da, que tengo alma? ¿Qué me da, que se acaba en mí mi prójimo y empieza en mi carrillo el rol del viento? ¿Qué me ha dado, que cuento mis dos lágrimas, sollozo tierra y cuelgo el horizonte? ¿Qué me ha dado, que lloro de no poder llorar y río de lo poco que he reído? ¿Qué me da, que ni vivo ni muero?

Hasta el día en que vuelva - César Vallejo

Hasta el día en que vuelva, de esta piedra nacerá mi talón definitivo, con su juego de crímenes, su yedra, su obstinación dramática, su olivo. Hasta el día en que vuelva, prosiguiendo, con franca rectitud de cojo amargo, de pozo en pozo, mi periplo, entiendo que el hombre ha de ser bueno, sin embargo. Hasta el día en que vuelva y hasta que ande el animal que soy, entre sus jueces, nuestro bravo meñique será grande, digno, infinito dedo entre los dedos.

Voy a hablar de la esperanza - César Vallejo

   Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora mismo como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase César Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente.    Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo ya causa ni carece de causa. ¿Qué sería su causa? ¿Dónde está aquello tan importante, que dejase de ser causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A qué a nacido este dolor, por sí mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor sería igual. Si la vida fuese, e...

El momento más grave de mi vida - César Vallejo

  Un hombre dijo:   -El momento más grave de mi vida ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas.   Y otro hombre dijo:   -El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día.   Y otro dijo:    -El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad.   Y otro dijo:   - El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú.   Y otro dijo:   -El momento más grave de mi vida es el haber soprendido de perfil, a mi padre.   Y el último hombre dijo:   -El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía.

La violencia de las horas - César Vallejo

     Todos han muerto.      Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.      Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: "¡Buenos días, José! ¡Buenos días, María!      Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió, a los ocho días de la madre.      Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.      Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalaterio de la esquina.      Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.      Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi ex...